¿Por qué las mujeres emprendedores tienen más éxito?

 

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En 2015, el monitor de emprendedurismo global (GEM) realizó un estudio que estableció que el 6% de las mujeres argentinas tienen su propio negocio establecido. En general, la tendencia empresarial entre ellas creció significativamente, debido a que el número de firmas iniciadas por féminas aumentó 80% en los últimos tres años.

El emprendedurismo femenino es una tendencia que crece a nivel mundial aunque por múltiples factores en el país la mayoría lo hacen por necesidad. El 70% de ellas, de hecho, crea su propia empresa porque ha detectado un hueco en el mercado y lo que es más, el 50% de las empresarias cuenta con estudios superiores.

Los principales motivos que las promueven a crear sus propias compañías son la búsqueda de independencia, el balance entre la vida familiar y laboral y la realización personal. Además les atrae convertirse en sus propias jefas. Desde distintos lugares, los hombres tienen como principal móvil el dinero.

Andy Freire, ministro de modernización, innovación y tecnología de la Ciudad de Buenos Aires, puntualizó que “a pesar de que las mujeres emprendedoras son muchas menos que los hombres, está demostrado que a ellas les va mucho mejor que a ellos emprendiendo”. Y los datos lo avalan: las tasas de retorno femeninas a la hora de emprender tienen un 35% más de rendimiento que la de los hombres, según el estudio Women in Technology de la Fundación Kauffman“.

Además, las mujeres también se destacan por su capacidad de ofrecer productos y servicios innovadores en sus negocios. Y prácticamente a la par de ellos. La Tasa de Actividad Emprendedora (TEA) entre las mujeres se ha incrementado un 7% en 61 economías de todo el mundo en tan sólo dos años.

Tal es el caso de la norteamericana Sara Blakely, fundadora y única dueña de Spanx, empresa de medias y ropa interior moldeadora. Con 41 años pasó a ser la millonaria más joven de la lista Forbes (se encuentra en el puesto 1.153 de 1.226). A fines de los año 90, con casi 30 años y luego de ser rechazada en su postulación a un posgrado en los EEUU, sin conocimientos previos, revolucionó la industria de la moda.

Aunque para la especialista en empoderamiento femenino Gloria González García “la inequidad de género en el mundo entrepreneur es menor que en el mundo corporativo”. De esta manera, “las mujeres se diferencian mucho más en el contexto emprendedor por ser menos, en ese sentido, la diferenciación es un activo”. El emprender tiene fuerte relación con poder enfrentar situaciones límites y poder responder.

“La mujer por naturaleza es inquieta, un ser curioso, multitasking, activa, apasionada de los nuevos desafíos”, puntualizó Freire
De esta manera, Santiago Sena, director general de emprendedores, detalló que “las mujeres tienen una ventaja competitiva respecto a los hombres a la hora de emprender por sus características; cuando gestionás un proyecto, el valor de la mujer en un emprendimiento es enorme”. Además agregó que generalmente las mujeres que buscan un perfil emprendedor ligado a lo social “son menos egoístas, no buscan la trascendencia individual”.

En su libro, Ernesto Sandler, el creador del programa y la señal Utilísima (devenida hoy en Fox Life), planteó varias características que tiene que tener una mujer para ser buena emprendedora. Entre las más importantes, está el poder reconocer las propias fortalezas y no sabotearse en las debilidades: “Hay que ver en uno mismo en qué puedo ser mejor que otros”. Luego, consideró que la pasión es el combustible que puede materializar el proyecto, porque “es lo único que permite aguantar las adversidades”.

Otra de las virtudes del género femenino es la tendencia a “resolver”. Según Freire, tiene más sentido resolutivo que los hombres. Frente a situaciones desfavorables alcanzan soluciones propias.

Según la Asociación Nacional de los EEUU de Mujeres Emprendedoras, los motivos que las incentivan son:

-93 % ven como oportunidad de hacer lo que les apasiona.
– 89% de ser sus propias jefas
– 77% obtener mayores ingresos
– 56% la flexibilidad para poder hacerse cargo de sus familias

Los especialistas coinciden en que lo que las impulsa a crear sus propios nichos laborales reúne generalmente dos objetivos: la independencia económica y la realización personal, destacaron tanto Andy Freire y González Mercuri.

“El género femenino siente que puede encontrarlo si ellas generan sus propios proyectos más que si trabajan en relación de dependencia” resaltó Freire
Además, el balance entre la vida laboral y familiar es otro punto que tienen en cuenta a la hora de evaluar un posible proyecto propio. Sin embargo, a veces también se presenta como un desafío.

Para concluir, Santiago Sena destacó que como “funcionario” aún hay mucho para hacer en cuestión de educación y de esta manera generar más espacios para que puedan desarrollar todo su potencial.

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